domingo, 22 de febrero de 2015

La inclusión NO es una utopía, está en nuestras manos

Ahora que tenemos la mente un poco más abierta, vamos a analizar algunas cuestiones clave para entender la educación inclusiva desde una perspectiva de justicia social, pues como hemos dicho anteriormente, el gran problema está en la sociedad que nos rodea.
Para ello, nos adentraremos en el artículo de Spon-Shevin, M. (2013). "La inclusión real: una perspectiva de justicia social". Revista de Investigación en Educación, 11 (2), 71-85.

A modo de introducción, la autora nos explica la importancia de tener en cuenta ciertas medidas que deberían llevarse a cabo con TODO el alumnado. Premia la relevancia del aula y el ambiente escolar, pues dependiendo de éstos se actuará de una forma u otra; de igual manera, el curriculum es primordial, éste tiene que ser útil para su día a día y sus experiencias; pero no nos olvidemos de la pedagogía, ésta debe procurar que todo el alumnado comprenda y aprenda; así como es fundamental la formación del profesorado, muchos profesores/as no tienen/saben las herramientas ni pautas de actuación para una educación de éxito.
Pero claro, para los centros educativos es más sencillo excluir o segregar al alumnado que presenta diferencias para ahorrarse el reto que ello supone, buscando "soluciones" que no afectan a la mejora  de la práctica educativa, incluso llegando a empeorarla.

Las adaptaciones o metodologías que se llevan a cabo para el alumnado con algún tipo de dificultad,  no son beneficiosas exclusivamente para él, sino que todos sus compañeros y compañeras se pueden beneficiar. El problema está en que nos empeñamos en utilizar una metodología rehabilitadora, centrándonos en el modelo médico que considera la diferencia y la diversidad funcional como defectos que deben currarse, erradicarse.

Mara, nos propone seis componentes clave para cambiar el ambiente y las culturas escolares:

  1. Un aula marcada por la cooperación más que por la competición. 
  2. La inclusión de todos y todas los y las estudiantes, que nadie tenga que "ganarse" la entrada en la comunidad.
  3. Un ambiente en el que las diferencias se valoren y comenten abiertamente.
  4. Un lugar en el que se valore la integridad de cada persona.
  5. Un ambiente en el que se fomente la valentía para desafiar la opresión y la exclusión.
  6. Un entorno en el que no se ofrezca solamente seguridad física, sino también seguridad emocional y relacional de todos sus miembros.
Ya tenemos algunas pautas para comenzar el cambio, ¿a qué esperas?

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