sábado, 28 de febrero de 2015

Habilidades Sociales: emociones

Para mejorar las habilidades sociales, se debe primero trabajar el reconocimiento de los sentimientos. Estamos tan liados y liadas que se nos ha olvidado sentir y ello repercute en nuestros hijos e hijas. De la misma forma, el profesorado tiende a centrarse en lo meramente académico y se olvida de estos valores que no son menos importantes que los académicos, sino incluso más.

Vamos a enseñarles a reconocer sus sentimientos, saber cómo me siento en cada momento para poder expresarlo y saber cómo se sienten los/las demás.

La mejor forma de trabajar las emociones es con casos prácticos, que les lleguen y les remueva el interior, que realmente se pongan en la situación. Un ejemplo de esto sería: imaginaros que estáis en una habitación y que la puerta tiene un candado, ¿cómo saldríais?, ¿cómo os habéis sentido?, ¿qué sentimientos habéis tenido?, ¿alguno/a ha pensado en acercarse a la puerta y comprobar si el candado estaba abierto?
Después trasladamos esta situación a la vida real, ¿en qué momento de vuestra vida os sentís así?, ¿qué hacéis cuando tenéis estos sentimientos?, ¿cómo podemos actuar cuándo nos sentimos de esta forma?


Para los y las más pequeñas, podemos trabajar con imágenes y pequeños cuentos.
Primero les mostramos varias imágenes donde aparecen personas expresando diferentes sentimientos (pena, alegría, miedo, dolor, etc.) y les pedimos que nos digan a qué sentimiento se corresponde, cuándo se sienten así, qué situaciones en casa o con los amigos/as me han hecho sentir de esa forma. 

martes, 24 de febrero de 2015

La importancia de la Inteligencia Emocional


Nos solemos centrar en lo meramente académico olvidándonos de los valores y la importancia de las emociones. Esto debemos trabajarlo paralelamente a los contenidos académicos pues no es menos importante, quizás incluso más pues de nada te sirve tener muchos conocimientos si luego no sabes expresarlos ni relacionarte con los demás.

Numerosos autores coinciden en que existen tres tipos de inteligencia (aunque
se han definido hasta 7):
  • Inteligencia biológica, la que viene determinada genéticamente.
  • Inteligencia social-emocional, es la que hace referencia a las habilidades de la persona para que en la vida se desenvuelva bien y se basa en las relaciones con el medio y con los demás.
  • Inteligencia académica o psicométrica, la que es evaluada con test de inteligencia, y determinada si una persona es eficaz en el sistema educativo y académico.

David Goleman fue quien introdujo de manera novedosa el término Inteligencia Emocional, para él, existen dos tipos de mentes, la que piensa y la que siente. La que piensa es la racional y la que siente es la emocional.
Podemos decir que la Inteligencia Emocional es un conjunto de destrezas, capacidades y
competencias no cognoscitivas que influyen en la habilidad de una persona para conseguir el éxito enfrentando exigencias y presiones.
Es importante conocer las propias emociones y manejarlas, la motivación intrínseca, así como reconocer las emociones ajenas.

Podemos descomponer la Inteligencia Emocional en:
  •  Competencias personales; 
    • Autoconocimiento.
    • Autocontrol emocional. (Capacidad para postponer la gratificación).
    • Motivación
  •  Competencias sociales:
    • Empatía.
    • Habilidades sociales (asertividad).
Os recomiendo el libro "La práctica de la Inteligencia Emocional", que es la continuación del Best- seller de David Goleman "Inteligencia Emocional". A continuación, mostramos el marco de la competencia emocional que aparece en "La práctica de la Inteligencia Emocional":

EL MARCO DE LA COMPETENCIA EMOCIONAL
Competencia personal
Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros/as mismos/as.

  • Conciencia de uno/a mismo/a: Conciencia de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones (véase capítulo 4).
    • Conciencia emocional: reconocer las propias emociones y sus efectos.
    • Valoración adecuada de uno/a mismo/a: conocer las propias fortalezas y debilidades.
    • Confianza en uno/a mismo/a: seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros/as mismos/as y sobre nuestras capacidades.
  • Autorregulación: control de nuestros estados, impulsos y recursos internos (véase capítulo 5). 
    • Autocontrol: capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos.
    • Confiabilidad: fidelidad al criterio de sinceridad e integridad.
    • Integridad: asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal.
    • Innovación: sentirse cómodo/a y abierto ante nuevas ideas, enfoques e información.
  • Motivación: las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos (véase capítulo 6).
    • Motivación de logro: esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.
    • Compromiso: secundar los objetivos de un grupo u organización.
    • Iniciativa: prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión,
    • Optimismo: persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos y los contratiempos.
Competencia social
Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con los demás.

  • Empatía: conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas (véase capítulo 7).
    • Comprensión de los demás: tener la capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan.
    • Orientación hacia el servicio: anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los clientes.
    • Aprovechamiento de la diversidad: aprovechar las oportunidades que nos brindan diferentes tipos de personas.
    • Conciencia política: capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes en un grupo.
  • Habilidades sociales: capacidad para inducir respuestas deseables en los demás (véase capítulos 8 y 9).
    • Influencia: utilizar tácticas de persuasión eficaces.
    • Comunicación; emitir mensajes claros y convincentes.
    • Liderazgo: inspirar y dirigir a grupos y personas.
    • Catalización del cambio: iniciar o dirigir los cambios.
    • Resolución de conflictos: capacidad de negociar y resolver conflictos.
    • Colaboración y cooperación: ser capaces de trabajar con los demás en la consecución de una meta común.
    • Habilidades de equipo: ser capaces de crear la sinergia grupal en la consecución de metas colectivas.
Estas son las competencias emocionales esenciales que debemos trabajar tanto en casa como en el aula y en cualquier ámbito.

domingo, 22 de febrero de 2015

La inclusión NO es una utopía, está en nuestras manos

Ahora que tenemos la mente un poco más abierta, vamos a analizar algunas cuestiones clave para entender la educación inclusiva desde una perspectiva de justicia social, pues como hemos dicho anteriormente, el gran problema está en la sociedad que nos rodea.
Para ello, nos adentraremos en el artículo de Spon-Shevin, M. (2013). "La inclusión real: una perspectiva de justicia social". Revista de Investigación en Educación, 11 (2), 71-85.

A modo de introducción, la autora nos explica la importancia de tener en cuenta ciertas medidas que deberían llevarse a cabo con TODO el alumnado. Premia la relevancia del aula y el ambiente escolar, pues dependiendo de éstos se actuará de una forma u otra; de igual manera, el curriculum es primordial, éste tiene que ser útil para su día a día y sus experiencias; pero no nos olvidemos de la pedagogía, ésta debe procurar que todo el alumnado comprenda y aprenda; así como es fundamental la formación del profesorado, muchos profesores/as no tienen/saben las herramientas ni pautas de actuación para una educación de éxito.
Pero claro, para los centros educativos es más sencillo excluir o segregar al alumnado que presenta diferencias para ahorrarse el reto que ello supone, buscando "soluciones" que no afectan a la mejora  de la práctica educativa, incluso llegando a empeorarla.

Las adaptaciones o metodologías que se llevan a cabo para el alumnado con algún tipo de dificultad,  no son beneficiosas exclusivamente para él, sino que todos sus compañeros y compañeras se pueden beneficiar. El problema está en que nos empeñamos en utilizar una metodología rehabilitadora, centrándonos en el modelo médico que considera la diferencia y la diversidad funcional como defectos que deben currarse, erradicarse.

Mara, nos propone seis componentes clave para cambiar el ambiente y las culturas escolares:

  1. Un aula marcada por la cooperación más que por la competición. 
  2. La inclusión de todos y todas los y las estudiantes, que nadie tenga que "ganarse" la entrada en la comunidad.
  3. Un ambiente en el que las diferencias se valoren y comenten abiertamente.
  4. Un lugar en el que se valore la integridad de cada persona.
  5. Un ambiente en el que se fomente la valentía para desafiar la opresión y la exclusión.
  6. Un entorno en el que no se ofrezca solamente seguridad física, sino también seguridad emocional y relacional de todos sus miembros.
Ya tenemos algunas pautas para comenzar el cambio, ¿a qué esperas?

miércoles, 18 de febrero de 2015

Cambiemos la mirada

Para adentrarnos en la inclusión, es necesario tener claro que las diferencias son enriquecedoras; que no hay una única forma de hacer las cosas o actuar;  y que no se trata de que las diferencias desaparezcan, sino de transformar el entorno para facilitar la educación y el día a día de todos/as, pues de la diversidad nos beneficiamos todas las personas.

El cuento "Por cuatro esquinitas de nada" de Jérôme Ruillier, es un ejemplo de la sociedad en la que vivimos, en la que se pretende volver "normales" a las personas que funcionan de forma diferente o tienen culturas/costumbres distintas. Desde mi punto de vista, con el cuento, el autor pretende criticar esta forma de actuar de la sociedad, donde nos basamos en suprimir las diferencias centrándonos en la persona sin darnos cuenta que el problema no es ser diferente, no está en la persona, si no las barreras que nos encontramos en el camino. La intervención debe darse en el entorno, erradicar los obstáculos que ponemos a estas personas y que les hacen más difícil el día a día. Cambiar la manera en la que vemos las cosas, la forma de entender y de enseñar.

Aquí os dejo el vídeo con el cuento narrado y  escenificado, para que reflexionéis.


lunes, 16 de febrero de 2015

Presentación

Hola a todas y todos. Mi nombre es Teresa Porras Benavides, soy maestra de Educación Especial y Psicopedagoga. Actualmente curso un máster de Educación Inclusiva y éste es el "culpable" de que haya creado este blog. En "Cómo educar SIN excluir", se pretende abrir la mente, transformar la realidad/sociedad educativa en la que vivimos, mostrar que una educación de calidad es posible sin discriminar a nadie. Es un camino arduo, pero no imposible.
No se trata de tener derecho a ser iguales, si no de tener igual derecho a ser diferentes.