Para mejorar las habilidades sociales, se debe primero trabajar el reconocimiento de los sentimientos. Estamos tan liados y liadas que se nos ha olvidado sentir y ello repercute en nuestros hijos e hijas. De la misma forma, el profesorado tiende a centrarse en lo meramente académico y se olvida de estos valores que no son menos importantes que los académicos, sino incluso más.
Vamos a enseñarles a reconocer sus sentimientos, saber cómo me siento en cada momento para poder expresarlo y saber cómo se sienten los/las demás.
La mejor forma de trabajar las emociones es con casos prácticos, que les lleguen y les remueva el interior, que realmente se pongan en la situación. Un ejemplo de esto sería: imaginaros que estáis en una habitación y que la puerta tiene un candado, ¿cómo saldríais?, ¿cómo os habéis sentido?, ¿qué sentimientos habéis tenido?, ¿alguno/a ha pensado en acercarse a la puerta y comprobar si el candado estaba abierto?
Después trasladamos esta situación a la vida real, ¿en qué momento de vuestra vida os sentís así?, ¿qué hacéis cuando tenéis estos sentimientos?, ¿cómo podemos actuar cuándo nos sentimos de esta forma?
Para los y las más pequeñas, podemos trabajar con imágenes y pequeños cuentos.
Primero les mostramos varias imágenes donde aparecen personas expresando diferentes sentimientos (pena, alegría, miedo, dolor, etc.) y les pedimos que nos digan a qué sentimiento se corresponde, cuándo se sienten así, qué situaciones en casa o con los amigos/as me han hecho sentir de esa forma.
